lunes, 8 de agosto de 2016

Ruta X



Ella no faltó a la cita, como cada doce horas estuvo a tiempo. Yo caminaba, pensaba, por esta calle no porque fijo esos manes me roban. Fue la mejor decisión que tomé, porque cuando llegué a la casa y encendí la radio escuché que hubo un homicidio en aquella calle; al parecer un intento de hurto que fue más allá. En ese momento estuve en shock, pues hacía una hora que  había decidido no atravesar el lugar de los hechos. Fue entonces cuando se me vinieron a la cabeza  las cosas que sucedieron en el camino.

 Mientras caminaba, cerca al mercado de la Avenida 50, estaba una señora con un niño dormido , un bebé para ser preciso , ella me pidió una moneda que no quise darle aunque la tenía justo en la mano, lo que me hizo meritorio de unas cuantas miradas no muy amigables; no me importó , ya sabía que esa señora tenía un apartamento en una de las urbanizaciones más ostentosas de la ciudad , y lo que me da más putería  es que el niño estaba dormido porque ella le había dado de beber del vodka que escondía en su talega, había emborrachado a su bebé. Lo sé porque mi abuela me había hablado de un caso similar.

Ese feo recuerdo se fue tan rápido como vino, seguí enfocado en el camino a casa. Cinco calles más adelante tomé el bus, la línea 2, la que va por el centro. Allí, recuerdo que estaba muy congestionado, tanto que era más la gente de pie que quienes estaban en un asiento, entre  las personas paradas había una religiosa que se veía hacía años había vivido sus días de gloria. Al llegar a la siguiente estación una silla quedó libre, pensé que era la oportunidad perfecta para que la hermana se sentara, pero una fea imagen se interpuso entre mi deseo y la realidad, un niñito de no más de 17 años había ocupado la silla, incluso viendo a la señora en frente a él. Mi  comentario no se hizo esperar “Bien pueda joven, seguramente usted está más cansado que la hermana” dije en tono sarcástico. Para ese hecho las miradas no fueron mejores que las que me habían hecho anteriormente, segundos después entendí el porqué, al parecer fui el único idiota que no se percató de que el joven tenía dificultad para movilizarse. Al notarlo me puse de todos los colores, y no pude hacer más que agachar la cabeza y escuchar cómo me decían un par de palabras , el tipo de palabras que mi mamá no estaría orgullosa de que yo dijera, afortunadamente la próxima parada era mi destino.


Tan pronto como terminé mi recuerdo hubo un anuncio en la radio,  el cadáver había sido identificado como Juan de la Cruz. Al parecer el sujeto era un reconocido maestro de la ciudad, que esa noche decidió caminar para apoyar la iniciativa del día sin carro propuesta por el alcalde, sin saber que eso le significaría la muerte. A pesar de que seguía consternado por el incidente, más por lo que significaba el haber transitado por la zona minutos antes, pensé  ¿Y es que esos profesores no leen la ciudad?

2 comentarios:

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  2. En cuanto a la estructura: El texto narra claramente la secuencia de los hechos, lo que hace que tenga coherencia global. En lo que respecta a la cohesión, la puntuación y la acentuación son adecuadas, de igual manera, el vocabulario es acertado.

    Por otro lado, el uso de las mayúsculas deben responder a la puntuación, un ejemplo de esto es en la siguiente oración:[...]esperar “Bien pueda...


    En cuanto a mi opinión: me gusta mucho este tipo de textos en los que puedo hacer inferencias debido a que no se dan muchos detalles sobre el personaje principal en lo que se refiere a su género. Puesto que con lo poco que se dice me permite a mí como lector, añadirle ciertas particularidades y al ser hechos tan cercanos la realidad de la ciudad me es fácil hacer asociaciones con paradojas del día a día.


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